06/29/17
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Centroamérica se adapta al cambio climático con “las uñas”: el mundo le da “migajas”

Entre 2003 y 2016 más de US$30,000 millones se han destinado para el cambio climático en el mundo, solo el 0.7% ha sido para el istmo.
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A pesar de que en Centroamérica se ubican dos de los países más vulnerables del mundo ante el cambio climático, de cada cien dólares que entre 2003 y 2016 se destinaron en cooperación internacional para luchar contra este fenómeno, solo setenta centavos de dólar se entregaron a la región, según revela la investigación Financiamiento climático y descentralización energética en Centroamérica, publicada por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Honduras, considerada la nación más vulnerable del mundo, por el Índice de Riesgo Climático —elaborado por German Watch— solo captó 70.2 millones de dólares de los 30,276.5 millones depositados para la lucha contra cambio climático entre 2003 y 2016, es decir, el 0.23 por ciento del monto total.

Y Nicaragua, que ocupa el cuarto lugar en el índice climático, recibió 32.2 millones de dólares, es decir, 0.2 por ciento de los recursos financieros destinados en el mundo para ese fin.

En total Centroamérica, habitada por 48 millones de personas y cuyas economías dependen en gran medida de las actividades del campo, captó 211.5 millones, equivalentes al 0.7 por ciento del monto total en el mundo y 6.4 por ciento de lo que recibió América Latina (3,303.1 millones de dólares).

En el período de referencia, Costa Rica, que ocupa el puesto 75 en el Índice de Riesgo Climático, es la segunda economía que más ha recibido fondos de los que se le asignaron a Centroamérica, para un total de 35.5 millones de dólares. Por su lado, El Salvador recibió 32.7 millones de dólares, similar a la que ha recibido Nicaragua.

Y finalmente Panamá con 20.6 millones de dólares y Guatemala con 13.2 millones de los 211.5 millones de dólares que el istmo ha captado en la región de lo que se movió en el mundo entre 2003 y 2016 para el combate al cambio climático. Un remanente de cerca de siete millones de dólares se destinó para programas regionales.

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), dijo que efectivamente los productores, que es uno de los segmentos más afectados por el cambio climático, están haciendo inversiones con sus propios fondos, los que son limitados.

De hecho, según el estudio del Icefi, de los fondos que Nicaragua recibió para el cambio climático en el período de referencia, solo ocho millones de dólares se destinaron para apoyar a la actividad agrícola y 3.8 millones para la silvicultura, equivalente en su conjunto al 36.64 por ciento del total.

“Es inaceptable lo que se le ha dado a Centroamérica, siendo una de las regiones que ha trabajado fuertemente en la conservación de los bosques, es cierto que hay su falla en lo que es despale dado al avance de pequeños productores en las reservas”, afirma Healy, al tiempo que recordó que el istmo es una de las regiones que menos aporta a los gases de efecto invernadero.

Según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), el 72.78 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero son de China (25.36 por ciento del total); Estados Unidos (14.4 por ciento); la Unión Europea (10.16 por ciento), la India (6.96 por ciento), Rusia (5.36 por ciento), Japón (3.11 por ciento), Brasil (2.34 por ciento), Indonesia (1.76 por ciento), México (1.67 por ciento) e Irán (1.43 por ciento).

¿Cuál ha sido el impacto del cambio climático en Centroamérica? Según el Centro Internacional del Clima en Australia, desde los años sesenta hasta la fecha las temperaturas en México y Centroamérica han subido un grado centígrado y las precipitaciones han disminuido un 15 por ciento desde 1980, situación que se agravará en las próximas décadas.

Healy asegura que los donantes internacionales deben canalizar más fondos a la región, así como se le exige que aplique acciones para reducir el impacto de la región en el cambio climático.

“Con las uñas nos estamos adaptando, nosotros los productores hemos estado invirtiendo, la agroindustria nicaragüense ha venido aportando a la reforestación y mitigación, los arroceros han venido invirtiendo de sus mismos fondos… o sea que la mayor inversión que se ha hecho para la mitigación y adaptación del cambio climático lo han hecho los productores”, afirma Healy, quien cree que el hecho de que Nicaragua no haya ratificado el Acuerdo de París, no va a limitar el acceso del país a fondos internacionales.

El representante gremial asegura que de darle más dinero a la región se podrá aumentar “el control en lo que es el despale, habrá mejoramiento en lo que es la cosecha de agua, la conservación de los mantos acuíferos”.

Millones hay en el mundo

A nivel mundial, entre 2003 y 2016 unos 39,627.6 millones de dólares se prometieron para financiamiento del cambio climático, de los cuales 30,276.5 millones de dólares fueron depositados. De ese monto, 17,352 millones de dólares fueron aprobados, pero solo 4,803.7 millones fueron ejecutados.

Los números del estudio del Icefi confirmarían que el mundo está lleno de liquidez para financiar el cambio climático, pero que hace falta mayor trabajo para que estos fondos se ejecuten.

Al respecto, Román Leupolz-Rist, economista de la Fundación Nicaragüense de Desarrollo Sostenible (Funides), admite que hace falta mayor capacidad técnica en Nicaragua y en los países de la región para formular proyectos que se adecuen a la exigencia de los cooperantes en estos fondos de cambio climático.

Basado en el estudio Cambio Climático en el sector ganadero: del riesgo climático a la adaptación en ecosistemas, publicado por Funides, Leupolz-Rist plantea que hay que formular proyectos bien enfocados y que sean fiscalizables para la comunidad internacional.

El especialista indica que durante el estudio que realizaron observaron que en la mayoría de los fondos provenientes de multilaterales se exige la presencia del sector público en los proyectos que se presenten y además que los técnicos estén permanentemente en las instituciones ejecutoras.

Además, los gobiernos deben crear fondos de contrapartida, porque generalmente los recursos externos están diseñados para ejecutar proyectos climáticos con la participación de una entidad de Gobierno. Leupolz-Rist no cree que hay burocracia en la obtención de los fondos internacionales, sino que lo que se quiere es asegurar que el impacto de estos pueda ser medible y tangible. Wendy Álvarez Hidalgo/Laprensa.com.ni

Publicado por: Staff Noticias Nebraska
(cristina@noticiasnebraska.com)

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